Y todo por culpa del potasio 40

Un plátano libera un positrón cada 75 minutos ―ver aquí, punto 2― y anoche cené dos plátanos.

¿Liberaré entonces yo dos positrones?

¿En 75 minutos o en 150?

¿La antimateria que genere será antiplátanos o será antiAlicias?

Y es que desde que se interesa una por la ciencia vive en un constante sinvivir que me está quitando la vida que, digo yo, si deja de ser mi vida se transformará en mi antivida…

Pero, sigo pensando, si es la antivida de antiAlicia ―quiero decir vida de Alicia pero con signo negativo―, cuando la vida y antivida de Alicia y antiAlicia se encuentren se destruirán mutuamente y… ¿Qué será de nosotras entonces?

Yo no lo sé, pero eso debe de ser porque soy Alicia. Lo que me hace pensar que es muy posible que antiAlicia sí lo sepa.

Y me gustaría preguntárselo, la verdad, sonsacarle todo lo que ella sabe y que tiene que ser (por pura lógica) todo lo que yo ignoro; pero otra verdad es que me da miedo…

Aunque quizás a ella no, porque si mi miedo es su antimiedo…

Anda que, si lo llego a saber con tiempo me hago un huevo frito y me evito tantos quebraderos de cabeza.

Lo que es seguro es que ―siguiendo con mi razonamiento― si yo cené fermiones ella tuvo por fuerza que cenar bosones.

¿Bosones o un sencillo huevo frito con el espín del revés?

Lo mejor va a ser que yo, Alicia, deje de pensar en este asunto que me está volviendo tan loca como cuerda debe de estarse volviendo esa tal antiAlicia a mis expensas.

Y no me da la gana. Seré rencorosa y vengativa pero no me da la gana hacerle ese favor.

No me da la gana hacérselo porque ella ― generosa y altruista, que no puede ser de otra manera ― contrarrestaría con su saber todas las tontunas que yo suelto.

Y yo no quiero tener absolutamente nada que agradecer a una antiAlicia que, en cuantito tuviese ocasión y bajo pretexto de devolverme el favor, destruiría todo lo que hay de mí en la Alicia en que me reconozco.

Robots

Todos los avances de la Ciencia – y la Tecnología creo que va dentro – han tenido, aun los más dignos de celebrar, sus inconveniente y sus detractores.

No hay mas que ver los automóviles, que cuando salió el primero se echaron las manos a la cabeza los herreros (entre otros, imagino) porque si desaparecían los coches de caballos qué harían ellos y sin echar cuenta – un poco cortitos – de que más pronto o más tarde estarían encantados de ir en automóvil.

Los trasplantes de órganos…  Que aunque pueda parecer increíble tienen sus detractores o, para no exagerar, tal vez uno solo, o sola, porque soy yo misma. Y es que, si me parece triste que alguien se vea ante el brete de pasar por el trance de elegir entre ver morir a alguien a quien ama o desear la muerte de un desconocido (cuyo nombre se ignora y cuyo rostro no hemos visto nunca, pero desear la muerte, a fin de cuentas), elegir lo segundo me parece terrible y, me atreveré a añadir, inmoral o, como diría un buen católico (que no es mi caso), pecado mortal.

Claro que, pensándolo bien, es posible que ni el más ferviente católico esté en contra de los trasplantes. Porque, oye, no se sabe qué se puede alguna vez necesitar…

O eso tan moderno de que quién pone el semen, quién pone el vientre, quién es la madre o el padre biológica o biológico y cuáles a los que les corresponde ser el padre o la madre… que esos no sé cómo se llaman, naturales, legales, oficiales. Bueno, pero que ahí están y los líos que se arman entre todos y las trifulcas que organizan.

O lo de fabricar unos cuantos embriones, queriendo nada más un hijo/a, para poder elegir el modelo que mejor conjunta con… ― una vez le oí a una periodista, aunque era hablando de adopciones, “con las cortinas” ―. Y todos los demás pues, oye, si no nos hacen falta pues se tiran.

Y hay muchísimos más ejemplos.

Pero, al margen de los chascarrillos en los que yo pueda incurrir, no me queda más remedio que reconocer que todo lo que sea avanzar, saber más, es en principio bueno…

Hiroshima. Antes de Hiroshima las bombas eran mucho más, o mucho menos… Vamos, que daban menos resultao. Ahora creo que las hay inteligentes.

¿Pero fue lo malo inventar la bomba atómica o lo malo fue utilizarla?

Creo, insisto, que en un principio todo descubrimiento es bueno y que puede aportar grandes beneficios a la humanidad. La utilización dependerá de los criterios del “bien” y del “mal” de cada cual.

Y con los robots pues un poco lo mismo. Acabaremos entre todos pillándoles las vueltas y teniéndolos en el camarote contiguo en los cruceros de vacaciones (niños gratis).

Y dándoles los buenos días en el ascensor.

Y contestarán.

Y una propina cuando nos corten el pelo.

Y darán las gracias y se la guardarán.

Nota: En comentario a http://www.otraspoliticas.com/politica/siete-desafios-que-plantea-la-robotizacion/

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