Y sin saber Qué, sería

Desde nunca hasta otra parte, pasando por quién diría, caminaba sin moverse el tiempo que se moría entre los dedos de Tiempo que como cuentas corría buscando cuántos instantes perdidos encontraría en cada latido nuevo de cada aliento de Vida.

Y sin moverse corría, y sin garganta gritaba, y sin aliento seguía bullendo dentro de Alma qué impulso que no cejaba en su empeño por alzarse por encima de los cielos y de todo cuanto abarcan.

Y sin aliento alentando a no abandonar sabiendo no saber qué lo movía.

Y sin saber no dejaba de saber que no podía abandonar su destino de seguir pasando cuentas del rosario que enfilase Qué que Destino recaba, sin moverse, y sin palabras.

DobleMente

Si adversidad en peligro vese sumida en zozobras que sumadas a su sombra la hacen doblemente verse…

¿Cómo se verá qué sobra del temor a que se asiente en el ánimo asustado del que si la padeciere sufriríala receloso, amedrentado y consciente de que si ella lo dejara abandonado a su suerte no sabría cómo valerse cuando, al mirarse al espejo, ya no se reconociera ni preso más de amenaza ni del hilo que lo enlaza al infortunio pendiente?

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