Tiempos indelebles trazos perdidos

Delgados, apenas si se perciben, esos trazos indelebles que marcan tiempos perdidos revelando, desmedrados, mortecinos, claros errores rebeldes que se esconden de un olvido por evitar que resurja porqué de sinrazón nueva con razones peregrinas…  Tan oscuras que dan miedo y tan necias que dan risa.

Más Circunloquios

Estragos

Se decía que era bajito, y amotejado y oblicuo, descalabrado y fangoso, y caminaba vertiendo esquinas y dilatando los cinceles de armaduras que, al crujir de nubarrones calientes pero de arena, cautivaban desde el ronce de sus colmenas heridas los flamencos que encajaban entre los dientes las tórridas caricaturas de algunos ― pocos, y de los más áridos ― que, desconociendo el cuánto del para qué de adminículos tropezando entre colores o descuidando asteroides, escapaban de tornillos, de pincernas y bolsores, para estragarse a descuento en trazos de mil resquicios que los trenzaban ― de a cuatro ― y luego los dirimían hasta dejarlos en ciernes o, cuando menos, en liñas.

Más Exequias

Veleidades

La concatenación del adjetivo con la cuadratura del círculo, implementada desde el titilar verdicansino del zozobrar ignífugo de la tercera vértebra dorsal, desenmascara el pelaje transversal pero nunca conspicuo de la contrafrecuencia con que se decanta el do de pecho hacia la fungibilidad del tremor, tan acusado, del cuarto no necesariamente oscuro, ni de espadas, pero sí menguante.
Es entonces cuando, constreñida hasta el límite último de su pequeñez, la frecuencia, no continua del todo pero tampoco (y en ausencia de resolución precisa) discontinua o carente por completo de armonía, se enroca en veleidades de a las tantas ― o menos, a ojo de buey ― que, para usufructo de los descontentos proclamando a los cuatro vientos (y un retal de vientecillo remolón, que se desestimó) que los altavoces anunciaron iban a ser puntuales, se presentaron sin aviso previo ni (por añadidura) un mínimo de cautela de muy buena mañana y desentendidas por completo y sin rubor de si era de autos, o de abril, o de tormenta…